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Extracto:Los ETFs son fondos de inversión que cotizan en bolsa como las acciones y que tributan en la declaración de la Renta de forma similar a otras inversiones.
Los ETFs son fondos de inversión que cotizan en bolsa como las acciones, a pesar de que incluyen varios títulos o índices completos en un solo activo.
Por ello, a pesar de ser fondos de inversión, los rendimientos que te aportan su compraventa tributan en la declaración de Hacienda de forma similar a las acciones normales y sin ventajas asociadas a los fondos.
Los ETFs deben incluirse en la declaración de la Renta como ganancia patrimonial, igual que el resto de inversiones y en sus mismas condiciones.
Los ETFs son un producto versátil y complicado, pero altamente rentable, como demuestra su rendimiento en la última década y, especialmente, desde 2016. Su peculiar funcionamiento, quecombina características de un fondo de inversión y de una acciónordinaria de bolsa, simplifica la vida al inversor ya que se puede invertir en un conjunto de activos de manera unitaria.
Pese a su aparente simplicidad, su operativa es compleja, dado que se trata originalmente de un fondo, pero que cotiza como una acción, aunque incluya varios valores en un solo activo. Además, a diferencia de un fondo, puedes comprar y vender ETFs en cualquier momento aprovechando las fluctuaciones de su precio en la cotización intradía.
Leer más: Qué es un ETF o fondo cotizado y cuáles son sus ventajas
Cómo incluir los ETFs en la declaración de la Renta
Podrás encontrar el resultado total de tus compraventas de ETFs durante 2018 en la sección de la declaración de la Renta para la compensación de ganancias o pérdidas patrimoniales, en la que puedes equilibrar el resultado del ajuste anual del IRPF con los rendimientos de otras inversiones.
Para calcular ese resultado total, debe figurar en el apartado del patrimoniola diferencia entre los precios de compra y de venta de las participaciones, como sucede con las acciones, las criptomonedas y otros productos financieros. De este modo, cada vez que una ETF cambia de manos, se genera un ingreso o una pérdida por la que debes tributar en el IRPF.
Eso implica que siempre debes pagar un tanto por ciento de IRPF de todas las ganancias que consigas con ETFs, a diferencia de lo que sucede con los fondos de inversión, en los que existe la posibilidad de ahorrarse ese impuesto traspasando los beneficios a otro fondo.
Leer más: Cuáles son las rentas exentas de tributación que no tienes que incluir en la declaración de la Renta 2018
Si has obtenido pérdidas, puedes compensarlas con hasta un 25% de tus rendimientos de capital mobiliario. Además, debes plasmarlas en tu declaración pero no es obligatorio compensar las ganancias de 2018 con las pérdidas del mismo año, dado que la ley contempla que puedes hacerlo en los cuatro años siguientes a haberlas sufrido.
Si has conseguido ganancias una vez integrado el saldo final de nuestras compras o ventas de ETFs en la base imponible del ahorro, tributarán como otros productos de inversión, es decir, un 19% de IRPF por los primeros 6.000 euros recibidos, un 21% hasta 50.000 euros y un 23% a partir de esa cantidad.
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